Alejemos las abejas, mordiéndonos la lengua


Cansado de estar casado

            M tiene 24 años y vive con su mamá. Él es delgado y su piel es pálida o más bien tiene una tez amarillenta, no sé bien por qué. M se dedica a la cocina desde hace varios años y le va bien. Su mamá siempre tiene un novio diferente, así que es como si no viviera allí con él. M se sabe casi todas las canciones de Silvio Rodríguez aunque cuando canta, su voz se parece a la de Hector Lavoe. Él siempre se ríe. Siempre está mostrando sus dientes con esa risa suya y esa pepa de ojos que tiene, que son como dos taparas negras.

 

            M está casado. Desde hace ya cuatro años que nació su hija. No vive con ellas, digo: su esposa y su hija. Ellas dos viven en las tierras de Maria Lionza, cerca de las montañas de Sorte. Su esposa y él se conocieron en una de andanzas de arrebatadera y otras historias. Ella dice que él “es su guante” que sin él no es nada. Él dice que ella es una loca, que por eso no viven juntos pero que él ama a su hija.

 

            Él se siente siempre solo, así que se emborracha día tras día al salir del trabajo. Lo cierto es que desde hace tiempo se hizo adicto a la coca y ya nunca más la pudo parar. Entonces, entre borrachera, coca y putas: M baila con Hector Lavoe y Wilfrido Vargas y se forma el guaguancó.

 

            Hace tiempo también, conoció a N. Solían verse a escondidas en cualquier motel barato, de esos con olor a naftalina, con espejo en el techo, espejo en la pared, mucamas con cara de póker, jarrita de agua de chorro en la mesa de noche y condones baratos marca I Love you. A N le gusta leer poesía y colecciona peluches. Siempre que lo llama se pone nerviosa y tartamudea. Ellos se divertían. N, era muy romántica y le hacía regalos tontos. Incluso cometió la estupidez de quererlo un poco, pero quererlo al fin. Cada vez que acababan con dichos menesteres, antes de cerrar la puerta del cuarto miraban si habían dejado algo, y entre sábanas sucias y desordenadas con olor a sexo recién sacado del horno, ella le decía que había dejado su inocencia. M se reía y la miraba con cara de bobo.

 

            G, es una joven más bien con aires de señora vieja. Con sus cabellos ensortijados y medio regordeta. Colecciona gatos y le gusta que le aprieten los dedos de las manos. Le gustaba escuchar a M desahogarse. Salían juntos y bebían y se cogían en silencio. Ella también se cogía a otros que él conocía y M lo sabía pero no le importaba.

 

            P, es una chica linda que colecciona los encartados de cocina que traen los periódicos y le gusta tomarse fotos con el celular cuando nadie la ve. A ella le gustaba observar a M trabajar en la cocina, mientras él sudaba con su ropa de cocinero puesta.  Una vez, se cruzaron las miradas y ahí se prendieron los fogones hasta que la niña tuvo que irse a Canadá, semanas después a estudiar no se qué de cocina.

 

            B, la esposa de M, cuando se siente sola, sale con sus amigos y se coge a algunos pero por no perder la costumbre. Porque ella quiere a su marido, ¿okey? Odiaría pensar que M acaricia a otra mujer. Todas las noches, después de dormir a la nena, ya cuando todo está en silencio, camina lentamente hasta un rincón de la casa donde está el altar que hizo y se fuma un tabaco y le pide a la diosa que hechice a su marido para que vuelva. Luego, como si fuera parte de lo religioso se acuesta a ver la novela del canal cuatro.

            Un día, en una de las visitas de su esposo, ella que lo quiere y por el bien de él, registra entre su equipaje y consigue notas y mensajes de: la otra. No se lo cree y se zampa unos tragos de Cocuy para olvidar el asunto.

 

            Meses después, en Navidad M se sale de control y todo el dinero se lo gasta en varios kilos de cocaína dizque para convidarles a los amigos, dice. Y la otra parte del dinero: pa’ las putas. El hombre desaparece de la faz de la tierra por varios días y B no sabe nada de él, ni N, ni G, ni nadie sabe nada del niño M. Pobre, niño, pobre.

            B, desesperada llama al trabajo y al número de G, porque B lo tenía. G, la tranquiliza y se hace su amiga y le dice que todo estará bien. G sabe que B es la esposa de él.

            N está muy molesta porque M no le dijo nada a ella, a N, donde él está.

            M aparece luego y no está nada bien. B viaja durante varias horas para encontrarse con el pobre hombre y cuidarle la resaca y el desastre de la post jodienda.

            N y G, se preocupan por esta situación. Ninguna de las dos sabe que la otra ha estado con M en otras ocasiones y se miran sabiendo que se acabará todo esta vez: porque B llego para quedarse.

 

            Ahora M le gusta el Zen y el Taoismo. It’s important that, as far as possible, the body be kept perfectly upright when viewed from the front. It should be possible to draw a vertical line from the center of the forehead, nose, chin, throat and navel, ultimately down to the coccyx. M estuvo en rehabilitación por varios meses. Then peace and stillness start to fill in the whole body. M le dijo a N que la quería y que se había divorciado de B después de todo porque a parte de que está loca, en una de las últimas peleas ella intentó clavarle un destornillador en el ojo mientras le gritaba: no estoy celosa, no estoy celosa. We must once more discuss the process of entering Samadhi.

— 1 year ago