Alejemos las abejas, mordiéndonos la lengua


Enero 23

Tiempo de hacer la cama
y
despedirte de ella.
Abrir las ventanas y recordar 
{este aire.
La voz que quieres oir te da la espalda ahora, pero valiente conservas la calma y te refugias en la poesía que se asoma.
Te despides de todo para emprender un camino pero no del cielo
y es que sólo tú sabes, 
que lo encontrarás 
siempre
en otras latitudes.

— 21 hours ago
¿Acaso Reverón no era feliz?

Domingo, 20 de febrero de 2011 a la(s) 14:12

A Xora y Leo

En el lugar donde se es feliz

llueven flores tiernas

y se besan los azules.

No hace falta respirar tanco para sentirse vivo

El calor da tanto calor y es arrullador.

La vida se ensancha

Las tardes huelen a ropa recién lavada y colgada en el tendedero

La tierra sin asfalto,

la brisa que emborracha las hojas

Las sombras que se explayan y viven el día a día

Ni siquiera las nubes inquietas adelantan el ritmo de nuestros hombros al moverse y las caderas bambolearse.

— 22 hours ago
Cansado de estar casado

            M tiene 24 años y vive con su mamá. Él es delgado y su piel es pálida o más bien tiene una tez amarillenta, no sé bien por qué. M se dedica a la cocina desde hace varios años y le va bien. Su mamá siempre tiene un novio diferente, así que es como si no viviera allí con él. M se sabe casi todas las canciones de Silvio Rodríguez aunque cuando canta, su voz se parece a la de Hector Lavoe. Él siempre se ríe. Siempre está mostrando sus dientes con esa risa suya y esa pepa de ojos que tiene, que son como dos taparas negras.

 

            M está casado. Desde hace ya cuatro años que nació su hija. No vive con ellas, digo: su esposa y su hija. Ellas dos viven en las tierras de Maria Lionza, cerca de las montañas de Sorte. Su esposa y él se conocieron en una de andanzas de arrebatadera y otras historias. Ella dice que él “es su guante” que sin él no es nada. Él dice que ella es una loca, que por eso no viven juntos pero que él ama a su hija.

 

            Él se siente siempre solo, así que se emborracha día tras día al salir del trabajo. Lo cierto es que desde hace tiempo se hizo adicto a la coca y ya nunca más la pudo parar. Entonces, entre borrachera, coca y putas: M baila con Hector Lavoe y Wilfrido Vargas y se forma el guaguancó.

 

            Hace tiempo también, conoció a N. Solían verse a escondidas en cualquier motel barato, de esos con olor a naftalina, con espejo en el techo, espejo en la pared, mucamas con cara de póker, jarrita de agua de chorro en la mesa de noche y condones baratos marca I Love you. A N le gusta leer poesía y colecciona peluches. Siempre que lo llama se pone nerviosa y tartamudea. Ellos se divertían. N, era muy romántica y le hacía regalos tontos. Incluso cometió la estupidez de quererlo un poco, pero quererlo al fin. Cada vez que acababan con dichos menesteres, antes de cerrar la puerta del cuarto miraban si habían dejado algo, y entre sábanas sucias y desordenadas con olor a sexo recién sacado del horno, ella le decía que había dejado su inocencia. M se reía y la miraba con cara de bobo.

 

            G, es una joven más bien con aires de señora vieja. Con sus cabellos ensortijados y medio regordeta. Colecciona gatos y le gusta que le aprieten los dedos de las manos. Le gustaba escuchar a M desahogarse. Salían juntos y bebían y se cogían en silencio. Ella también se cogía a otros que él conocía y M lo sabía pero no le importaba.

 

            P, es una chica linda que colecciona los encartados de cocina que traen los periódicos y le gusta tomarse fotos con el celular cuando nadie la ve. A ella le gustaba observar a M trabajar en la cocina, mientras él sudaba con su ropa de cocinero puesta.  Una vez, se cruzaron las miradas y ahí se prendieron los fogones hasta que la niña tuvo que irse a Canadá, semanas después a estudiar no se qué de cocina.

 

            B, la esposa de M, cuando se siente sola, sale con sus amigos y se coge a algunos pero por no perder la costumbre. Porque ella quiere a su marido, ¿okey? Odiaría pensar que M acaricia a otra mujer. Todas las noches, después de dormir a la nena, ya cuando todo está en silencio, camina lentamente hasta un rincón de la casa donde está el altar que hizo y se fuma un tabaco y le pide a la diosa que hechice a su marido para que vuelva. Luego, como si fuera parte de lo religioso se acuesta a ver la novela del canal cuatro.

            Un día, en una de las visitas de su esposo, ella que lo quiere y por el bien de él, registra entre su equipaje y consigue notas y mensajes de: la otra. No se lo cree y se zampa unos tragos de Cocuy para olvidar el asunto.

 

            Meses después, en Navidad M se sale de control y todo el dinero se lo gasta en varios kilos de cocaína dizque para convidarles a los amigos, dice. Y la otra parte del dinero: pa’ las putas. El hombre desaparece de la faz de la tierra por varios días y B no sabe nada de él, ni N, ni G, ni nadie sabe nada del niño M. Pobre, niño, pobre.

            B, desesperada llama al trabajo y al número de G, porque B lo tenía. G, la tranquiliza y se hace su amiga y le dice que todo estará bien. G sabe que B es la esposa de él.

            N está muy molesta porque M no le dijo nada a ella, a N, donde él está.

            M aparece luego y no está nada bien. B viaja durante varias horas para encontrarse con el pobre hombre y cuidarle la resaca y el desastre de la post jodienda.

            N y G, se preocupan por esta situación. Ninguna de las dos sabe que la otra ha estado con M en otras ocasiones y se miran sabiendo que se acabará todo esta vez: porque B llego para quedarse.

 

            Ahora M le gusta el Zen y el Taoismo. It’s important that, as far as possible, the body be kept perfectly upright when viewed from the front. It should be possible to draw a vertical line from the center of the forehead, nose, chin, throat and navel, ultimately down to the coccyx. M estuvo en rehabilitación por varios meses. Then peace and stillness start to fill in the whole body. M le dijo a N que la quería y que se había divorciado de B después de todo porque a parte de que está loca, en una de las últimas peleas ella intentó clavarle un destornillador en el ojo mientras le gritaba: no estoy celosa, no estoy celosa. We must once more discuss the process of entering Samadhi.

— 11 months ago with 1 note
Calor al fluído en reposo

Estoy en entrenamiento. – I’m in trainning. 7.0. Peinado raro. Tu voz. Confianza. – No te entiendo. Contacto. Mi piel. Cuatro labios. Música. Cerveza, cerveza. Monólogo tuyo porque yo pienso, sola. Sola. Tus Paredes. - The walls are falling. Mis pliegues. Tus manos. Habla, habla. Yo no escucho. Sentir. Me dejo caer, tu prosa. Palabras que riman. No hay pecado. – No hay pecado. Si dos, son dos. Yo sumo. Uno más tú. Tú más una. Un cuello más una nuca. Abrazo. Flotar. – No pongas cara de crucificado. Soy soqueta. Soqueteta. Coqueto, yo quiero querer. – No me importa, confianza. The Bass is the Boss. Las ventanas abiertas. El calor. Tú, batería. Mi oído. Locura, yo te todo. Yo te todo. Yo te toco. Toca, toca. We sat. We sad. Monólogo mío. Tú piensas, confianza. Yo me pierdo. Tú, piel. Te huelo. Te pierdes. Hiervo, palabras que riman. Somos química. Exploto. Explota. Explotemos: Juntos. Nos perdemos. Muslo-muñeca. Cuatro labios. Música. Sol, mi cielo. Tenemos que vámonos. Labio con labio. Nos perdemos entre otros. Te pierdes. Siervo, te pienso. Sueño. Sexo. Desaparecemos. One another. Each one the other. Ti cerco. Universo.

— 1 year ago
Anotaciones

Please don’t let what was get in the way of whats next. Don’t forget that whats to come hasn’t come yet.

 

La primera vez que fui a Morrocoy. Pienso ahora que soy más grande, que desde niña me molestaba sentir la arena desparramada en mi piel pegostosa y el sol caliente hirviéndome la piel. Pero ese día me embadurné como una milanesa que se adhiere a la harina y el huevo o viceversa. Me di vueltas en la arena y me volví arena y me gustó como se sentía.

 

Era un Viernes en el que después de ir a renovar mi pasaporte, caminé por la Plaza Venezuela comiéndome unos Raquetis. Tomé el metro, llegué a la Plaza Altamira, fui al Kiosko Universe y compré gomitas ácidas. Comenzó a llover y entre mi paraguas, los pies empapados y las gomitas ácidas, llegué al CELARG y entré a ver Shortbus y luego salí de ahí preguntándome a mí mima un montón de temas sobre sexualidad y sexo.

 

Pese a mis esfuerzos por reconocer las especias verdes para cocinar, entre una y otra, y las huelo, y las pellizco y las pruebo y sigo confundida. En el supermercado ese día, trataba de escoger un ramo de albahaca, cosa que no es difícil porque amo la albahaca pero entre tanto verde y verde y verde pues no la conseguía y al voltearme casi desperate housewife y en busca de algún alma que brindase respuesta: baja como caído del cielo-techo un jipi hermosísimo con ojos claritos y mi boca se abre casi como movida por otros deseos y le pregunta cuál de todas es la albahaca, a lo que contesta el hermosín después de rebuscar entre las matas – ésta es la albahaca – y yo que lo miro como un ángel y le pregunto que si está seguro porque no quiero hacer una salsa para pasta con yerbabuena y él que se ríe y me dice – sí, de seguro y rechupete ésa es la albahaca. Y yo luego le digo gracias y me retiro con mi cara de tomate rojo y luego me lo encuentro de frente con los mangos y él en frente de mi y él que me mira y yo que le esquivo la mirada y su abuela que está cerquitica. Ay jipi, no te volví a ver, y eso que fui a la semana, a la misma hora.

 

El cumpleaños número 29 de Leo, creo que es ése el número pero no importa porque él  igual se hace llamar viejo, igualitico que Xora que aunque le hicieron esa cirugía estética en la mandíbula le quitaron como diez años de encima, +  unos seis kilos porque después de la cirugía no puede masticar nada sino hasta dentro de mil semanas… Las lucecitas apagadas, la mamá de Xora tocando y cantando el cumpleaños con la guitarra, las caras felices y todos cantando, la bellísima mamá de leo con sus rulos (tan bella mi gemela)… y luego Xora que le da un beso a Leo y feliz cumple, viejito.

 

Mamá  haciendo la salsa para la pasta un Domingo al mediodía. Picando la albahaca, machucando el ajo, el aceitito de oliva (si es que hay), la pasta de tomate. Luego yo, metiendo cucharada en la olla y tomándome la salsa antes de que esté lista. Hmm, qué rico Vermicelli.

 

Colecciono un viejo que vi enflusado una tarde que caminaba yo del trabajo a la casa. Mirando en frente yo mientras caminaba, veía a la gente. De repente, veo la cara de un viejo y lo veo con una chaqueta beige y luego bajo la mirada y me doy cuenta que el tipo está vestido de forma muy elegante, enflusado el Don y miro sus pies y veo un líquido que brota de quién sabe dónde. El viejo estaba haciendo pipí frente al restaurante ese famoso, que se llama Don Corleone.

 

Hace unos meses, un Viernes que Oscar me llamó y me dijo que me llegara a la Plaza blablablá del centro. Me dijo: vente apenas salgas del trabajo, no te bañes, empieza a las 6.30. Y yo claro, yo, de terca, cabezona, no le hice caso. Fui a mi casa, me bañé, me vestí con mi overall de jean y me lancé a la aventura de saber dónde quedaba y cómo coño llegar a la plaza Consolación, que creo que era el nombre.

Tomé metro hasta Parque Carabobo (nadie sabía dónde quedaba la plaza). Salí de la estación y empecé a preguntar a los vendedores ambulantes, a los que veía cerca. Nadie sabía. Di unos pasos al frente y me acercaba al sonido que me regalaba la plaza donde estaba: un concierto a unos metros. Seguí caminando y divisé un montón de gente aglomerada frente a una cancha, ya era de noche y se veía todo muy bien alumbrado dentro. La música era bellísima y cuando me asomé entre las rejas de afuera de las gradas y de la cancha, era alguna orquesta municipal hermosísimo todo. Al rato que estoy embelezada y después de olvidarme si era la música que estaría escuchando Oscar, el tipo me llamó. Me preguntó que dónde estaba y yo feliz, porque estaba en el lugar que sin importarme era el correcto, yo lo estaba disfrutando. Me dijo -sal de ahí, esa plaza no es, estás lejísimos- Total que seguí caminando,  pasé la Urdaneta, tomé bus pa’ Capitolio y el tráfico un Viernes en la noche en Caracas, nojoda,  hermano, ni te cuento mejor. Se hacía tarde y el concierto de la plaza correcta se acababa. Me bajé en una plaza porque el conductor me dijo que era ésa la que yo estaba buscando. Lo que vi, fueron unos patineteros echándole rueda a la plaza y nada de música, nada. Le pregunté a unas viejas que estaban sentadas en un banquito de la esquina y me dijeron que tenía que caminar pa’ bajo un par de cuadras más. Así hice,  encontré la plaza y ya el evento se había terminado. Había que bajar unas escaleras, se escuchaba una salsa bien brava y se veía desde arriba parejas bailando pa’ allá y pa’ acá. Bajé y fui feliz de nuevo. Vi a Oscar, animadísimo viendo a la gente bailando, así como estaba yo. Viejo con vieja, vaso de plástico y birra bien barata, popular en mano. Oscar con su morral de mochilero y sus dreadlocks amarillos y nada, yo con mi overall, parados viendo todo y bebiendo. Digo bebiendo, porque como era popular todo, habían par de tipos, anfitriones que cargaban una botella de aguardiente y le ofrecían a la gente que iba llegando. Qué gozar. Esa noche, me tocó bailar con un montón de viejos ahí en la plaza. Qué gozadera, caballero. Hubo un tipo que nos vio a mi y a Oscar, de arriba pa’ abajo y le preguntó a mi amigo: Mira y uds ¿De qué país vienen? ¿Noruega? Y Oscar lo ve y se le caga de la risa en la cara y le dice: venimos de Maracaibo, compa’. Qué buen momento.

 

Hmm, si un momento es sólo el momento. ¿De cuántos minutos debería ser un momento? Un momento dura sólo un momento y ya, es obvio, pero cuánto tiempo tiene que pasar para que se llame “momento”. Sin tantas complicaciones, yo colecciono la semana o casi toda la semana, mejor dicho en la que después de reencontrarme con mamá, pudimos darnos unas vacaciones en la vida como nunca. Gracias a un noviecito de ella. Vacaciones, sí señor, en una hacienda de Mérida. Bellísimo todo. Cabaña grande con estufa, camas reconfortables con colchones cocidos por Morfeo, almohadas emplumadas, las paredes de bahareque, ventana con vista verde + verde + verde + conejitos blancos + conejitos marrones + conejitos negros + brisita sabrosa y frío y neblina + levantarse y desayunar como los dioses andinos con respectiva arepa andina y nata. Inolvidables momentos largos que se acabaron porque los momentos duran eso, sólo un momento y Nothing last forever


Me siento en el suelo del balcón a relajarme. Veo la gente pasar, los chinos pasar,  el terreno de enfrente hecho polvo porque la casita la derrumbaron hace unos meses. Miro el único árbol que queda. Escucho los pajaritos, el heladero a unos metros más atrás, luego veo pasar al que probablemente sea un haitiano con el carrito de EFE. Respiro y entonces sin hacer mucho esfuerzo todos los ruidos de mi cuadra se unen: las alarmas del Centro Comercial detrás de mi edificio, las cornetas porque se acaba de formar tráfico (el camión de basura está pasando y  ya no huele a pajaritos ni a árbol frondoso), el morenazo que pasa con la cubeta gritando “mira, la cachapa con miniqueso”, retumban los bajos de algún carro y se avecina lo que puede ser cualquier pandemonium musical, los perros ladrando, “el queso, cachapa, miniqueso, telita”, la patineta corriendo a millón, los gritos de los niños del edificio de al lado jugando en el patio… Suspiro y pienso: Caracas, cómo me gusta mi ciudad.


El chocolate suizo que aunque lo hacen con chocolate venezolano, sin caer en tanta discusión: sabe mejor. Chico, ¿será la leche que usan  esos suizos? ¿Serán las vacas? porque si usan nuestro chocolate, ¿por qué les queda mejor?.


El olor de los pasillos “fumadores” del hotel. Supervisar la habitación antes de que el huésped llegue. Él, encontrará todo como nuevo. Limpio. Toallas blancas y limpias. Amenidades en el lavamanos. Pantuflas y bolsa de lavandería dentro del closet. Cama recién hecha y siete almohadones. Sábanas limpias de más de tres mil hilos. El limpia zapatos en la perchera. La tv en el mismo canal de siempre, con el mismo mensaje de siempre: Welcome to our… Enjoy your stay with us… El mismo olor a muebles de madera. Sin importar quién estuvo antes que él, ni qué sucedió en la habitación antes de que él llegara.

— 1 year ago
sobre cómo caminar por inercia y espesar con cucharas de madera

Querido J:

Escúchame J, o léeme mejor: porque es que hoy no tengo ganas de hablar contigo, no tengo ganas de hablar con nadie. Mira, es que cargo de nuevo la cojonera esa que te dije que tenía, y tú sabes que no es cualquier cojonera.

Quiero acabar, quiero acabarle a la humanidad encima y ser feliz de una vez  por todas. ¿Cojonera intelectual?, ¿Cojonera personal?, te digo. Porque es que hoy caminé por mi ciudad, mi hábitat usual, mi suelo caraqueño (que a veces huele mal) y mira, yo caminaba  por default (porque tenía que hacerlo), de verdadita, porque el ser humano es bípedo desde hace diez millones de años y fíjate J, que la pierna izquierda sigue a la derecha y la  derecha a la izquierda y así sucesivamente.

Pero yo te hablaba del por qué no quiero hablar hoy, mi vida por default, amor virtual, tengo un mar de días queriendo  expresar un montón de peces, pero se me fue el plancton. O te lo digo así: tengo un mondongo bien cargado de ideas. Podría hablarte mejor sobre: ¿Qué pasa cuando cliqueo - Cerrar Sesión - y desconecto el maldito cable de internet de mi computadora arcáica?, la puta red que nos une cada vez que veo tu nombre en mi listado de chat. ¿Qué quieres que te diga, J?. Óyeme, no es drama J. Deja de leer y pensar que soy la pupila de Delia Fiallo o tengo síndrome de Pedro Almodóvar. Deja de hacerlo, por favor vale.

La sequía actualmente está bien jodida  aquí. Suena como si te estuviera escribiendo desde el desierto ñañañá pero no. Aquí hay una sequía bien arrecha, J. Pero  hoy está lloviendo, fíjate. Hay como un aire a Lóndres pero más criollo, más malandro, con más tráfico y gente (pero de seguro más alegre y con cervezas Polar en el estómago). Tú no, tú debes estar dormídisimo ahorita, tu huso horario debe estar como apuntando para la 1 de la mañana (mi mañana que es primero tu mañana).

Oye, la verdad es que no es una simple lluviecita, J. Está lloviendo casi como para que a uno le de calambre. Voy a aprovechar el ruido de la lluvia para ver si así cocino mi mondongo con mis pensamientos. Qué va, la puta vieja de arriba se la pasa chancleteando y no me puedo concentrar así. Mira, pero te digo esto, J: todo esto que siento hoy y siento mañana y sentiré pasado mañana y el día después de pasado mañana, bueno tú me entiendes, esto es tan universal como espesar con Maizina Americana y revolver con una cuchara de madera, lentamente en un movimiento circular, en el sentido que corren las agujas del reloj hasta que hierva todo.

Posdata:

Te amo hasta que el internet nos separe y tu inflación sea mayor que la mía y me vengas a visitar.

— 1 year ago with 1 note
Jet lag

Querido J:

                                                   I love you even if I’ve never met you before.-

¿El destino ya está escrito y uno puede tachar sobre él?

¿El destino lo va escribiendo uno con los errores?

¿El destino lo arma uno con lo que va encontrando en  el camino?

¿Pueden cruzarse dos caminos diferentes para ser un mismo destino?

Could you miss someone you’ve never met?

Mi lápiz funge como el umbral del tiempo que intento cruzar cuando calculo tus horas, que no son las mismas que las mías.

I miss you

But i haven’t met you yet

So special

But it hasn’t happened yet

You are gorgeous

But I haven’t met you yet

I remember

But it hasn’t happened yet

¿Y si intentáramos traspasar las horas y nos pusiéramos de acuerdo para pensar lo mismo al mismo tiempo?

¿Y si te propongo que vivas lo mismo que yo al mismo tiempo?

And if you believe in dreams

Or what is more important

That a dream can come true

¿Sincronizar nuestras cabezas por un mismo tiempo para estar más cerca?

I will meet you

¿Le ganaríamos por un momento a las latitudes y a los husos horarios y a los trópicos y a los ecuadores y a los océanos?

I know by now

That you’ll arrive

By the time I’ll stop waiting

Hace calor y ya ahora habrás vivido la hora que yo estoy viviendo ahora.

Mientras haya internet entre nosotros,

Te amaré virtual.

— 1 year ago with 1 note
Soñé que me moría del sueño

SOÑÉ QUE ME MORÍA DEL SUEÑO… ME MORÍA…DEL SUEÑO QUE TENÍA… SOÑANDO UNA Y OTRA VEZ MÁS… SOÑÉ QUE EL SUEÑO QUE TENÍA… ERA UN SUEÑO… SOÑANDO DORMIDA… MORÍA… DEL SUEÑO…

Tú te encuentras a 120 km al sur de la cadena montañosa de los Pirineos. SOÑÉ… Barchinona, Barcalona, Barchelona, y Barchenona.  O estás tomándote un café en la fértil llanura pampeana  a 34° 36’ de latitud sur y 58° 26’ de longitud oeste. La voluntad de irse… ME MORÍA DEL SUEÑO… los amigos… ME MORÍA… el alcohol los vicios mi ciudad que huele mal el ruido el sol ardiente apagones caos urbano los recuerdos… DEL SUEÑO QUE TENÍA… que van y vienen las personas como yesqueros un contraste de malandreo… ERA UN SUEÑO… mi cerebro llamea.

Voy a caminar por la 9 de Julio, más tarde… SOÑÉ… iré al Parc Guell y beberé un té, quizás un mate, che. Si te fijas bien, en  la Torre Agbar me podré montar y rascar el cielo con un dedal, bajaré corriendo y me lanzaré a El Rosedal en Palermo y luego… DEL SUEÑO… me iré a rezar a la Basílica Nuestra Señora del Pilar por los caídos en la Guerra de Malvinas. Esta noche iré al Razzmatazz pero antes conoceré a Joan Miró i Ferrá o cantaré con Serrat o leeré a Cortazar… SOÑANDO UNA Y OTRA VEZ MÁS.

— 2 years ago